El puente que tardó siglo y medio
Viaductos como los de los últimos tramos de la A-8 ya se recogían en planes para líneas de tren en el siglo XIX
El que circula por los tramos de la A-8 abiertos
este mes (Mondoñedo-Lindín y Lindín-Carreira) puede comprobar, fijándose
solo en las señales, que la zona no es cualquier cosa desde el punto de
vista orográfico o meteorológico. A punto de llegar desde la costa al
municipio de Mondoñedo, por la autovía se avanza a algo más de 150
metros de altitud; pero unos 15 kilómetros después, en el alto del
Fiouco, a casi 700. Por un lado, los indicadores de pendiente
pronunciada y de viento, las balizas que se encienden en algún punto
cuando escasea la luz natural o las limitaciones de velocidad reflejan
esos rasgos. Por otro, los sucesivos viaductos -diez en los dos últimos
tramos, que suman 15,9 kilómetros- confirman que el terreno no permite
un trazado tan lineal como el de la cercana Terra Chá.
Lo que quizá el automovilista no sepa es que un
viaducto como el de Lindín -el más largo de la transcantábrica en Lugo,
con 757 metros- materializa, con una distancia de pocos kilómetros en el
lugar de ejecución, un proyecto que llevaba pendiente siglo y medio,
desde que se redactó el primer proyecto de tren Lugo-Ribadeo y se planeó
cómo cruzar una zona de difícil paso en la comunicación del interior
con el litoral.
la primera idea
Un viaducto en Cruz da Cancela. Por ese lugar
-visible desde la autovía y situado en el municipio de Mondoñedo, aunque
casi limítrofe con Riotorto y próximo a A Pastoriza- pasaría un
viaducto de 450 metros de longitud en una línea férrea Lugo-Ribadeo que
circularía por Castro de Ribeiras de Lea, Ponte de Outeiro, Reigosa y
Bretoña antes de llegar a ese sitio. El trazado se recoge en una memoria
elaborada en 1863 -solo 15 años después de la inauguración del tren
Barcelona-Mataró, primero que funcionó en España- por el ribadense
Segundo Moreno Torres, y el viaducto supondría la obra más compleja de
todo el trazado, de 105 kilómetros de longitud total. La vía seguiría
por Augaxosa (Riotorto), Vilanova de Lourenzá y San Cosme de Barreiros
hacia la orilla del Eo.
el escollo
El paso por Mondoñedo, una dificultad. Esa
primera idea no se llevó a cabo. En las décadas siguientes aparecieron
otros planes: en algunos casos, con abierta competencia entre una opción
Vilalba-Mondoñedo y otra más oriental -próxima al curso del Eo, por
donde, desde comienzos del siglo XX, discurría el tren minero
Vilaodriz-Ribadeo, convertido luego en mixto-. Varias sociedades de
emigrantes en La Habana -pertenecientes a los actuales municipios de
Castroverde, Pol, Baleira, Meira, A Pastoriza, Riotorto y A Pontenova-
enviaron, en 1928, una memoria a la Cámara de Comercio de Lugo para que
el Ferrocarril Central Gallego, que llegaría de Marín a Lugo y acabaría
en Ribadeo, pasase por la zona. En el documento se afirma que Mondoñedo
está «en un pozo» y que sería preciso un gran gasto para salvar «las
enormes montañas» de sus alrededores.
el final
Polémicas sin fruto y complejidad en la
autovía. Autoridades, personalidades locales y periódicos de Vilalba y
de Mondoñedo defendieron con ardor, en las primeras décadas del siglo
pasado, que el tren de Lugo a Ribadeo atravesase esos municipios,
argumentando, en diversas ocasiones, que los beneficios socioeconómicos
para el norte de la provincia serían mayores. El tren no pasó de la fase
de proyectos y de anhelos, y la A-8, 150 años después de aquella
primera memoria ferroviaria, requirió una notable inversión para su
final: las complicaciones de la ladera del Padornelo retrasaron la obra y
dispararon el coste de 19 kilómetros a 192 millones de euros.
Fuente: http://www.lavozdegalicia.es
Etiquetas: Noticias

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