Montan un andamio para entrar a robar en un bar de Lourenzá
Los ladrones se llevaron unos dos mil euros y olvidaron una mochila
Chapuzas, pero trabajadores. Así son los cacos
que entraron a robar durante la noche de ayer, la del martes al
miércoles, en el bar Paraíso de Lourenzá. Se llevaron unos dos mil euros
en metálico y causaron bastantes destrozos.
Para entrar montaron un andamio en la parte
trasera del edificio donde se encuentra el establecimiento, con el fin
de llegar hasta la ventana, que está a una altura de unos siete metros.
Usaron los armazones que tenía un vecino desmontados y tirado y, después
de trasladarlos hasta la fachada trasera y de montarlos para subir,
fracturaron el cristal y accedieron al interior.
La máquina tragaperras fue la que se llevó la
peor parte, ya que para sacarle los cajones la reventaron completamente a
golpes. Lo intentaron también con la expendedora del tabaco, aunque no
lo consiguieron pese al mazazo que le propinaron. Al final se llevaron
unos 1.500 euros de la tragaperras, otros 370 en monedas que el dueño
del negocio tenía guardadas en una bolsa, más otros 74 que dejó en la
registradora, que según explicó, deja abierta siempre.
Luego parece que huyeron por donde habían
entrado, ya que fue en la parte trasera donde aparecieron pocas horas
después los cajones de la tragaperras y una mochila de donde la Guardia
Civil parece que encontró huellas suficientes para identificar a los que
la llevaban.
El propietario del negocio, Manuel Teixeira, se
lamentaba ayer de lo ocurrido. El día 1 hace un mes que había abierto y
ya le dan un golpe importante. Y para colmo de males, explicaba, la
póliza de seguros que suscribió le entraba ayer en vigor, horas después
de producirse el robo y también ayer, hacia las cinco, le instalaban la
alarma.
Su impresión, por los desperfectos ocasionados y
por otros detalles, es que los autores del robo no son profesionales.
Por el trabajo que han tenido que hacer para montar el andamio creen que
por lo menos han participado tres personas y que no son de fuera,
porque para entrar por donde entraron tenían que saber que en la
viviendas vecinas habita gente muy mayor y, en algún caso, no vive
nadie, con lo cual el peligro de que los sorprendiera es casi
inexistente.
«Me caen todas, hoy me entraba la póliza del seguro y me ponían la alarma»
Destrozaron la tragaperras para llevarse el dinero y lo intentaron con otra máquina
Fuente: http://www.lavozdegalicia.es
Etiquetas: Noticias

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